Todo niño debe matar a Dios 

Las conversaciones que mantienen los adultos siempre me han parecido un juego entre dos aires airados pretenciosos que solo intentan situarse uno sobre el otro, estos: son los egos de cada uno de los implicados, una puesta en vilo de las expectativas para con el otro; Todo lo que pronuncian sus labios está sellado con una sutil capa de autocomplacencias y halagos con doble sentido; sus ideas y conceptos están en proceso de descomposición. Resalto siempre la opinión de aquel profe, que comentó: que lo pronunciado por cada quien es   un reflejo  de lo que cada cual tiene en su cerebro o psique; como le nombran los fanáticos del psicoanálisis. Quizás a veces no hay nada; pensé. Y en estas palabras  generalmente se esconden voraces mentiras o comentarios falsos que usan como un arma blanca con la cual siempre están  dispuestos a amputar cualquier rasgo sensible de la gente. Ser adulto es, entre otras muchas cosas, estar castrado, claro algunos se salvan y  algunos sinceramente están muertos desde el final de su primera década, no crean nada y son reticentes a la imaginación. Embelesan su cerebro con alguna ideología política o con oscuros sentimientos esotéricos a los cuales les adjudican la mayoría de causas y efectos de lo que sucede en sus vidas.  No les interesa el mundo después de sus propias narices y dentro de sí, ósea su propio mundo, las cosas siempre han sido igual. Por lo general los adultos callan y reprimen todo: el dolor ya se encuentra normalizado y hace parte del paisaje cotidiano. La generosidad fue algo traicionado por los otros que como él, ahora son adultos. El afecto, bueno este, no se afecta tanto, pero si se vuelve un poco más frío… consciente; dirían o dicen. El júbilo, ya no les pertenece, el júbilo siempre será de los niños, de los niños en general y a quienes cuidan. La compasión sólo si se les trata de la misma forma, condicionada como todo, como todos. La esperanza, nula. La libertad, la que sus billeteras permitan, o no obligaciones. El interés por algo solo cuando esto vale algo. La bondad, solo para las fábricas de estiércol que son sus animales domésticos. La amabilidad solo para quienes quieren desbancar. El placer, solo por la carne o lo que distrae la mente. yo les compadezco y quisiera que fuera distinto. Seguramente ellos también, pero se convierten en buenos actores y   sonríen ante la incomodidad. Y al parecer juegan al olvido, sin más. No importa ayer y mañana es solo una posibilidad. 

Estoy fuera de casa, me encuentro de visita, vemos a una amiga de mi madre que vive en un barrio lleno de fábricas. Es una casa vieja, de esas construidas durante los 70ts en el suroccidente de la ciudad. De aquellas asignadas por algún programa del gobierno dirigido a personas de medianos recursos, con acabados según la plata de su dueño. El baño es una habitación larga. Primero el tocador, luego el váter y por último la ducha. Vine aquí a pensar o verme al espejo y hacerle el quite a la conversación que tiene mi mamá con su amiga. Que me cae del todo mal y me resulta una mala persona; un adulto promedio. Fuera de aquí un patio de ropas con baldosas temáticas; si pudiera verle desde arriba quizás apreciaria mejor el motivo de las mismas, la amiga idiota de mi madre me acaba de decir: mira ese loquito, pues estaba contando la cantidad de valdosas verdes versus las de color ocre. Que entendería ella, es como si un neardental si viera un humano moderno hablando por teléfono, tendría un comentario despectivo: Mira un mono calvo hablando con una roca negra, diría esto. Obvio, si es que estos hombres de las cavernas alguna vez tuvieron lenguaje. Así es esta tipa. insulza y tonta. Y llevada por una apariencia que ella no puede mantener, pues sus cosméticos son baratos y su forma maquillarse es vulgar y su escote es el de una adolecente que no tuvo tiempo para hacerlo antes, solo hasta llegar a los cuarenta. 

Están fuera, mucho más allá de la cocina, escuchó las risas de aquella bruja medieval comento esto como para que  su conciencia traiga el arquetipo de este sonido… hollywood y disney son en últimas han sido gestores de la cultura. Si, ella suena igual que la representación de alguno de estos personajes. No sé que comentan ni sobre qué hablan, no me importa realmente pero me pregunto por qué carajos son amigas, no lo sé y quisiera que fuera distinto. 

Al parecer están preparando una breve cena, algo para picar mientras pasa el resto de la visita. Cualquier cosa está bien. Yo les escucho, mientras me digo al espejo que jamás quisiera ser como una de ellas. Son como copias, la forma en la cual hablan me recuerda a una de esas novelas baratas que pasan por televisión, con sus dichos y frases con doble sentido. Si ellas fueran un texto, al final de cada frase sus alaridos a modo de sisa serían un punto o una coma, dependiendo de que tan extensa quiere que sea su puntuación (risa) o que tanto quieren ser escuchadas por alguno de sus vecinos, mi madre no tiene personalidad y la voz es como una de  una locutora de esas emisoras baratas en las cuales solo se fijan en el producto insignia del momento, ya sea una persona o el resultado de una manufactura. Claro, si llegara a decir esto enfrente de ellas, me dirían amargado. A mi solo me amarga la vida ellas y sus estupideces, pero creo que el mundo entero es así. Siempre intento evitar esto, aunque claro, me siento solo recurrentemente, sobre todo en el colegio, aunque siempre pueda hablar con todo el mundo.  A veces finjo tener ataques repentinos de gastritis y esto me basta para largarme; ósea… que me lleven a casa. A veces este dolor es real y me gana, me perturba sentir esto. Comprendo que es una respuesta del organismo que soy. Pero por qué el dolor, por que este método para advertir sobre las cosas que no van bien, ¿ es esto el dolor ? ─ Una forma interna de decir que las cosas no están bien… 


Hablan sobre todo, pero de todo lo que hablan no contribuye en nada, son como comentarios de viejas chismosas, me niego a creer que mi madre sea así tal vez es solo una gregaria, aprendí esa palabra el otro día de un profesor que a falta de cabello se le dio por ser muy sabio y no me molesta que esto pase; es más que normal. Pero todo lo toman con tal ligereza, como si las cosas realmente no importasen o no estuvieran comprometidas al comentar todo lo que hablan, hace poco un carro bomba estalló en un reconocido club de la ciudad, noticia horrible; yo veía la pantalla explicandomé el por qué del asunto, al parecer fue una ideología; al menos tienen una ideología comentó un profesor, tal vez los que estaban ahí no tenían ideología alguna, para algunos adultos les es permitido matar si es en pro de algo que ellos creen, sera que esto que creen es su Dios. Los adultos se contradicen con cada dos palabras que nombran y con cada acto que hacen. 

Necesitábamos ir a la tienda, al parecer en este barrio mi mamá tuvo amigos cuando solo tenía un par de décadas encima, cuando era joven, digo esto por lo que alcanzo a entender lo que hablan ella y su amiga. Hacen referencias a historias, momentos no vividos de espacios y lugares inexistentes en la realidad. Solo estan la diáspora que son sus recuerdos. La salida de este lugar es después de un hall bastante extenso, al final del camino se ve un portón con un vidrio que deja entre ver la luz de los automóviles que cruzan justo enfrente de la casa. Caminamos lentamente, voy de la mano de mi madre. No me gusta la oscuridad, pues en ella desconozco todo, casi en su totalidad. En la oscuridad solo puedo guiarme por mi tacto y por lo que escucho, lo que siento mientras camino es algo escabroso, es el piso está desgastado. Creo que jamás terminaron de construirle o han trabajado mucho sobre ella, similar pasa con los adultos, al final son escabrosos con sus cuerpos un tanto desgastados. Lo que escucho no es más que el noise de una ciudad perdida en bebidas, claxons ruidosos y la grosería de la mala gente. Mi madre cubre mi cara del frio y la contaminación. ─  Qué otra cosa puede haber en el sur occidente de una ciudad, desigual y sufrida como está ─. Frío, contaminación y sueños rotos… Cruzamos la puerta y la misma se cerró de un portazo, seguía tomado de su mano. Quizás este sea el único lugar en donde me pueda sentir protegido de todo este asunto llamado vida.

 Al pasar la calle hay un parque para niños, con el pasto enmarañado, un par de perros gozques con su pelito sucio por culpa de la calle y por la industria. Un indigente escarba entre la basura, por el reciclaje, es su trabajo. Es el trabajo que la vida le encomendó, según algunos religiosos, la única vacante en está versión de su existencia. Como lo llevo el mundo claro, el mundo creado por Dios; discutimos esto siempre con mi madre. Me golpea recurrentemente. Bueno son otras épocas, al menos no me quema vivo en la hoguera. En la cancha otro par de niños juegan a lo que venga en gana, una pelota es suficiente, sus padres están reunidos en la tienda de enfrente, realizando aquel realizando el digno ejercicio de beber. Es muy inhóspito este barrio, frío y contaminado.

Al llegar a al market saludaron al señor que servía en él, por alguna razón la carne de los animales está exhibida sobre un mostrador, cuelga de un gancho y podemos ver mientras el carnicero dá el corte entero, todos estos trozos de carne alguna vez tuvieron vida, y la cabeza que aparenta verme a los ojos alguna vez tuvo funciones cerebrales y respiraba y bueno… Esas cosas que hacen las cosas que poseen vida. Es ahora un trofeo, si el mismo tuviera una publicación a su favor o un mito sería un digno objeto al cual rezarle, estoy en contra de ello no por el acto en sí, sino por la forma de actuar de quienes hacen esto. No se puede ir por el mundo actuando distinto a como dicen sus palabras. En el market hay una televisor de pantalla curva de esos.

Golpearme como jesús
Debatir el dolor 
debatir la creencia